Opinión

Dos billones de presupuesto en el 2022, para seguir en la miseria en Cartagena de Indias

Dos billones de presupuesto en el 2022, para seguir en la miseria en Cartagena de Indias

Por: Agustín Leal Jerez

A $2 billones 192 mil 238 millones asciende el presupuesto de Cartagena de Indias para la vigencia fiscal 2022. Para muchos, una cifra astronómica, pero quienes sabemos que hasta el año 2007 los presupuestos anuales de rentas y gastos de la Ciudad Heroica eran similares a los de Barranquilla se nos hace difícil aceptar que, al día de hoy sean menos que la mitad. Para el próximo año, el presupuesto de La Arenosa será de $4.16 billones.

Pero hay algo aún peor, y es que el Producto Interno Bruto -PIB – de Barranquilla es apenas unos punticos porcentuales más que el nuestro.

Definitivamente, la respuesta a las inquietudes que suscitan estos hechos se encuentra en el modelo de ciudad y de su gestión tributaria. Los barranquilleros han construido un modelo de ciudad desde lo cívico hasta lo político. Y el sector empresarial también ha jugado un papel importante, no solo atendiendo sus obligaciones tributarias sino -además – apostando sus mejores cuadros al manejo de lo público.

En cambio, el sector gremial nuestro no solo es apático con el manejo de lo público sino que ni siquiera paga sus impuestos. Los sectores financiero, comercial e industrial adeudan del impuesto predial más de $100 mil millones, y la clase pudiente, propietaria de los mil predios más costosos de la ciudad, adeuda más de $500 mil millones. Y contando.

En consecuencia, el presupuesto aprobado es de miseria. Un instrumento para épocas normales pero distante de compadecerse con el actual sufrimiento de las clases marginadas de la ciudad y, sobre todo, de los jóvenes que esperan ansiosos entrar al mercado laboral.

Por ejes temáticos, el Concejo aprobó lo que presentó el Ejecutivo:

Los pilares estratégicos ‘Cartagena Incluyente’ y ‘Cartagena Contingente’ y el eje trasversal ‘Cartagena con Atención y Garantías de Derechos a Población Diferencial’ constituyen el 80% de los recursos que van encaminados a la reducción de la pobreza y desigualdad, pero todos sabemos que dentro de estos componentes está comprometido el gasto social, como pago de nóminas y prestación de servicios del personal de salud y educación. Es decir, que es muy poquito lo que queda para atender los programas focalizados en paliar el hambre y la falta de oportunidades de las clases menos favorecidas.

Hay una tendencia en el manejo fiscal del Distrito a reducir el gasto público social, especialmente el eje trasversal ‘Cartagena con Atención y Garantías de Derechos a Población Diferencial’, que es el instrumento para garantizar un enfoque de género y los derechos de la población vulnerable: niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos mayores; personas con discapacidad, habitantes de calle y comunidades indígenas, negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. Este rubro, en vez de aumentar, se redujo en casi un 20%. En términos generales, este gasto tiende a contraerse en desmedro de la población más sufrida de la ciudad.

Durante esta administración se frenó la tendencia alcista de este rubro. Si analizamos los dos años del gobierno Dau, con un -4.3% en el año 2020 y 11.6% para el año 2021, en promedio, este rubro ha crecido únicamente un 7.3%, y para el año de 2022 vuelve a la tendencia de los años 2017.

Para poder revertir esta tendencia debemos concentrarnos, todos y todas, a exigirle a la Secretaría de Hacienda que cumpla con el Marco Fiscal de Mediano Plazo propuesto junto con el proyecto de presupuesto, para que, a corte del primer semestre del año venidero, recaude el 50% de las metas propuestas en la recuperación de las carteras vencidas de Predial e Industria y Comercio, para adicionar estos recursos a los ítems presupuestales creados para reducir la pobreza y la desigualdad y así lograr la reactivación económica para reducir las cifras altas de desempleo.

La Secretaría de Hacienda del Distrito no solo es vital para efectos del recaudo de los tributos sino también porque en ella están concentrados muchos programas sociales y de estímulos empresariales para lograr la plena reactivación económica, como son: la línea estratégica ‘Desarrollo Económico y Empleabilidad’; el programa ‘Empleo Inclusivo Para Los Jóvenes’; los encadenamientos productivos ‘Cartagena Facilita el Emprendimiento: Zonas De Aglomeración Productiva y Cartagena Destino de Inversión’.

El problema con la secretaria de Hacienda es que, si bien es cierto que es una excelente técnica, también lo es que es una pésima ejecutora. En lo que va corrido de esta administración no ha alcanzado a ejecutar prácticamente nada. A corte 31 de mayo de 2021, en un informe rendido al Concejo Distrital, únicamente registra un 3.92% de ejecución de su presupuesto.

Así, a ese paso de tortuga coja, no nos reactivaremos nunca ni podemos jamás solucionar realmente los problemas del hambre en la ciudad.

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