Magangué

Fiestas de La Candelaria de Magangué: Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación

Por: Bernardo Ramírez del Valle

Este año debe quedar aprobado el proyecto de ley No. 140 del 2020 “por medio del cual se exalta como Patrimonio Cultural de la Nación a las manifestaciones culturales de las fiestas de La Virgen de La Candelaria”, de autoría del representante a la Cámara Yamilito Arana Padauí, proyecto aprobado en esta célula legislativa, quedándole pendiente el último debate en el Senado de la República.

Las fiestas de la Virgen de La Candelaria, más allá de su significado religioso, constituyen un legado cultural histórico de muchas poblaciones de Colombia y el mundo. En Colombia son muy significativas las que se realizan en Cartagena, Medellín y Magangué, y en el mundo las conmemoradas en islas Canarias y en toda España, así como en los países de la costa mediterránea de África, donde tiene origen esta virgen negra.

La Virgen y Magangué

En el caso de Magangué, el cuadro de la Virgen de La Candelaria tiene profundas connotaciones históricas, pues fue mandado hacer y traído de las islas Canarias por el capitán de las milicias pardas españolas, Miguel Monroy, acantonado en esta plaza, para apaciguar a los negros rebeldes de la región del Corcovado, un icónico cerro de la serranía de San Lucas, ubicado frente a la actual población de Guaranda.

Esos inhóspitos parajes, fueron colonizados a través de muchos palenques por negros esclavizados que huían de sus amos momposinos. Desde el siglo XVII y hasta mediado el siglo XVIII, el movimiento libertario cimarrón atacó las caravanas de champanes que transitaban entre Mompox y Zaragoza, Remedios y otras poblaciones mineras de los rio Cauca y Nechí arrebatándoles el oro y las mercancías a los comerciantes españoles y criollos.

Pues bien, ante la imposibilidad de apaciguar a los rebeldes por las armas, Monroy se las ingenió y optó por el apaciguamiento religioso, pues en España, y especialmente en canarias, las insurrecciones de negros eran controladas a punta de procesiones de efigies y pinturas de la virgen negra.

Fue así como, promediando la primera mitad del siglo XVIII, con el concurso de comerciantes y feligresía, realizó una procesión nocturna por el Cauca alumbrada con mechones y teas encendidas (de ahí el nombre de “Virgen de las Candelas”), acompañadas de curas doctrineros y cánticos en lengua nativa de los negros. Éstos, que adoraban desde África su virgen negrita, salían a las orillas del rio postrados en devoción.

A su regreso a Magangué, el milagroso cuadro de la Candelaria fue depositado en una ermita construida en su honor en barro y paja que estuvo por muchos años en la actual Plaza de Santander o de La Virgen (barrio Sur), hasta cuando fue trasladado en procesión a la iglesia de mampostería construida a mediados de ese siglo sobre otra “eminencia” o loma más al norte, donde actualmente se encuentra la catedral en su nombre.

Muchos otros son los episodios históricos y culturales que durante los siglos XVIII, XIX y XX dieron origen a la firme devoción a la Virgen de la Candelaria, que en otra ocasión contaremos.

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