Región

La Mojana : Viacrucis sin fin

Autor: José Fredy Aguilera Garavito

La Mojana es una vasta zona de humedales, integrada por 11 municipios de cuatro (4) departamentos; Antioquia, Bolívar, Córdoba y Sucre, sobresale por su diversidad biótica, la fertilidad de sus tierras, la alegría y el carácter emprendedor de sus gentes, el encuentro de diferentes expresiones que como parte de la Depresión Momposina tiene como eje articulador la denominada cultura anfibia, como forma de sobrevivencia y arraigo al territorio. En las últimas décadas y como consecuencia del cambio climático, el ciclo de las inundaciones se hizo más corto, intenso, prolongado y obvio el impacto devastador desde todo punto de vista es mayor para sus habitantes, los recursos económicos, naturales y bienes públicos, constituyendo un viacrucis, sufrimiento sin fin para los mojaneros y mojaneras.

Muy a pesar de la existencia de diferentes estudios, documentos CONPES, planes, proyectos y la intervención de entidades de las Naciones Unidas, el viacrucis de los habitantes de esta importante subregión sigue vigente y los factores que lo producen permanecen incólume. Últimamente, el ciclo habitual de las inundaciones tiende a coincidir con el fenómeno de “La Niña” lo que hace más compleja y dura la problemática, especialmente en la Mojana sucreña conformada por seis (6) municipios. Esta realidad, invita a toma de decisiones transformadoras que permitan en el corto plazo morigerar el impacto del cambio climático, sin pañitos de agua tibia y hacia el futuro perfilar la solución definitiva para que los mojaneros y mojaneras vuelvan a vivir sabroso.

Las inundaciones, despiertan toda suerte de emociones y reflexiones sobre la situación y futuro del territorio, aparecen los que consideran que allí no hay futuro, dejando entrever la necesidad de trasladar las poblaciones arraigadas durante cientos de años y que construyeron una forma de sentir, vivir y relacionarse con los recursos naturales. Otros, coinciden en la necesidad de acelerar los procesos de “desarrollo” para afirmar la modernidad desde la implementación de obras de infraestructura complejas que permitan controlarlas, en esencia, esto se ha venido haciendo y es parte del problema antes que de la solución; la construcción de terraplenes, malecones, vías o carreteras, obras de taponamiento y el establecimiento de un sistema de información hidrometeorológica, ubicado en San Marcos, mejoramiento urbanístico con parques, lugares de recreación y de servicios.

Desde lo económico; la ganadería extensiva, la minería, cría de búfalos, canteras y  agricultura  se han convertido en alternativas depredadoras de los ecosistemas, humedales y la biodiversidad, limitando las posibilidades autorreguladoras que cumplían los ríos Cauca, Magdalena y San Jorge en lo que se conoce como la Mojana sucreña; en otras palabras, la situación se hace difícil y con el cambio climático todo ha empeorado; en menos de un (1) año llevamos dos inundaciones, sin soluciones a la vista.

Arturo Escobar, en un artículo publicado en la Revista Foro número 100, plantea una serie de consideraciones importantes sobre el papel positivo que puede jugar el conocimiento ancestral o las cosmovisiones de las comunidades en el cuidado y gestión del territorio, dejando claro el fracaso del concepto de desarrollo después de más de 70 años y que existen duras tensiones entre la modernidad globalizada de un modelo neoliberal patriarcal, clasista, racista, depredador y el conocimiento y las prácticas comunitarias tradicionales cimentadas en ancestralidad. Desde esta perspectiva, el antropólogo antioqueño, recurre a Boaventura de Sousa Santos cuando afirma: “Enfrentamos problemas modernos para los cuales no hay soluciones modernas”, concluye la modernidad, a pesar de sus alcances, ha producido miseria, desigualdad, y el cambio climático, y ya no tiene soluciones efectivas para esto, sic. En otras palabras, las enfermedades o patologías generadas por la modernidad no tienen antídoto desde ella misma. Se impone entonces, recurrir al conocimiento ancestral, comunal y comunitario para encontrar soluciones a las inundaciones en la Mojana, rescatando sus posibilidades de buen vivir, el vivir sabroso.

En esta materia, circulan diferentes publicaciones que llaman a recurrir a la ingeniería usada por los Zenúes para superar este flagelo, expertos hablan y proponen la solución hidráulica siguiendo los canales de conexión de los humedales utilizados por la cultura zenú con resultados exitosos. Sin embargo, todo está en la coyuntura, en el fragor de las consecuencias que generan las inundaciones, pero no hay nada claro al respecto, pasada éstas todo vuelve a la “normalidad” y el viacrucis o sufrimiento de los habitantes de la Mojana volverá a repetirse.

Llama la atención, el artículo publicado en el diario El Espectador el 24 de septiembre de 2021, de Jimena Puyana, Gerente del Área de Desarrollo Sostenible del PNUD Colombia, en el cual propone “Seis (6) Soluciones Basadas en la Naturaleza para la Mojana”, es diferente porque trata de involucrar a las comunidades, aunque de manera somera, pero me parece un buen arranque para profundizar y obvio considera importante la solución hidráulica desde la herencia dejada por los Zenúes, fundada en el principio de que toda comunidad practica el diseño de sí misma.

Desde el punto de vista del Estado, es evidente la laxitud y la falta de compromiso de los gobiernos para solucionar definitiva y sosteniblemente los problemas de las inundaciones en la Mojana, la supuesta despensa agrícola del país y América no tiene tratamiento preferencial en las políticas públicas, solo a nivel de promesas, visitas a la región, discursos, compromisos que no se cumplen, porque entre cosas, la corrupción hace su agosto, se han perdido miles de millones de pesos del erario y nadie responde por ellos.

En las inundaciones del 2010, el Ministerio del Interior aprobó subsidio de un millón quinientos mil pesos por persona a manera de ayuda o indemnización, el político y dueño de Sucre- Sucre, inscribió como damnificados a personas que hace rato estaban residenciadas en Barranquilla, Cartagena, Sincelejo, Bogotá y hasta en Venezuela, dejando por fuera a muchas personas resilientes, pero que no votaron por su candidato, estas tutelaron el derecho a la igualdad y lograron acceder al recurso.

 El espectáculo público consistió que la persona en cuestión se sentó debajo un árbol al lado de la iglesia y allí esperó que la gente cobrara en el Banco Agrario y le entregaran su parte. Así se han perdido mercados, utensilios, ropa y otros productos, frutos de la solidaridad y apoyo de otras comunidades.

Lo más lamentable de los mojaneros y mojaneras, es que son pueblos domesticados, fieles a los políticos de turno, no existe desarrollo de ciudadanía, son tantas las necesidades agobiantes, que ven en su propio verdugo, el redentor a su problemática, las falta oportunidades sociales y económicas generan formas de dependencia y sumisión que se expresan en un sistema de lealtades para la supervivencia. Es inaudito, la resistencia al cambio de estas comunidades, teniendo los más altos indicadores de pobreza, desigualdad y Necesidades Básicas Insatisfecha, en los municipios de Sucre, Sucre, Majagual y Guaranda ganaron los candidatos de la derecha; Fico en primera vuelta y Rodolfo Hernández en Segunda. En Sucre, de los 26 municipios, el presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, sólo perdieron en cuatro (4), tres de ellos en la Mojana. La necesidad de una ciudadanía activa, organización e impulso a la participación ciudadana son factores fundamentales para superar el actual estado de cosas por lo menos en la Mojana sucreña, sin interlocución y empoderamiento ciudadano desde la movilización, es imposible superar el desastre que corroe al territorio.

Se conoció a última hora, que desde el 2019 se han venido realizando inversiones, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD, de tipo paliativas sin resultados concretos,  por valor de setenta y cuatro mil doscientos ocho millones  dos mil ochocientos sesenta y nueve pesos con veinte centavos ($74.208.262.869,20) en diferentes proyectos discriminados así: Apoyo con suministro de maquinaria amarilla, 2019, $ 2.368.795.624,62.

 Apoyo con suministro de maquinaria amarilla, 2020. $3.301.190.217,55. Apoyo con suministro de maquinaria amarilla, 2021, $21.398.374.965,62. Apoyo con suministro de maquinaria amarilla 2022 $7.409.190.272,89. Obras de emergencia 2021, $25.745.078.251,04. Obras de emergencia 2022. $ 13.985.633.537,48. Podemos afirmar, que inversión del nivel nacional hubo, el tema son los resultados y a que bolsillo fueron a parar esos dineros, pasa como las inversiones de CORPOMOJANA en des taponamiento o limpieza de caños, nunca se vieron porque según, al día siguiente el tapón volvía y los tapaba, es fácil saquear los recursos públicos en la Mojana, pues, lo que por agua viene, por agua se va. Es un botín seguro para la corrupción y ante la falta de organización ciudadana, el viacrucis no tiene fin.

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